Descubriendo La Garrotxa

Descubriendo La Garrotxa

Paraíso volcánico a pocos kilómetros del Pirineo, La Garrotxa entraña un valioso secreto entre sus montañas. Su capital, Olot, vive bajo el embrujo de la lava candente que fluye  hasta la desembocadura del río Fluvià y anega todos los pueblos de su alrededor.

Espacios abruptos, escarpados son las formas que dibujan estas cordilleras recogidas en uno de los Parques Naturales más importantes de Europa. Su belleza infinita atraviesa toda la comarca desde el Ser hasta llegar a la cabecera de Aiguavella y Finestres llenando de gozo este espacio que desafortunadamente todavía es prácticamente desconocido.

En su corazón se encuentra la Fageda d’en Jordà, un bosque de cuento donde los árboles crecen sobre un terreno plano muy cerquita del volcán Croscat. Joan Maragall enamorado de este territorio le dedicó unos versos que aún perduran en la memoria del pueblo.

Para los que os queráis zambullir en este hermoso lugar, os invitamos a seguirnos por este recorrido imaginario.

Cualquier estación del año es buena para poder disfrutar de los encantos de La Garrotxa. Esta localidad catalana conjuga a la perfección elementos históricos únicos con una naturaleza más que envidiable. Espacios frescos como Besalú o culturales como els Hostelets de la Vall d’en Bas son paradas imprescindibles de nuestro viaje. Su nombre se remonta al 1700 a partir de un hostal cerca del antiguo camino real que iba desde Olot hasta Vic. El pueblo recibe a sus viajeros con el monumento a los campesinos de Modest Fluvià y es conocido en toda la comarca por sus deliciosos embutidos.

El agua es el elemento singular del municipio y claro ejemplo de ello es Sant Joan  les Fonts donde incluso da luz al salto del Molí Fondo, una antigua fábrica de papel construida con piedra basáltica resultando del enfriamiento de la lava.

Con paso firme continuamos con la parte histórica de la comarca. En tiempos pretéritos, los castillos, iglesias… vestían esta zona de Sant Joan y hoy en día todavía hay vestigios de aquella esplendorosa edad media como el monasterio románico datado del siglo XII y declarado monumento nacional en el 1981. Santa Pau también es paradigma de villa medieval e incluso se han rodado algunas producciones cinematográficas mientras que en su conocida Festa Major reúne a gran variedad de garrotxins así como gente de toda Catalunya. El ambiente inmejorable se nutre de la hermandad entre los asistentes que bailan mientras brindan con Ratafía,  el licor típico de la comarca.

Con las piernas cansadas después de un largo día, es el momento de detenerse para reponer fuerzas mientras llegamos a la última estación de nuestro viaje. Es la hora de sentarse y soñar admirando unas vistas majestuosas desde el mirador de Castellfollit de la Roca. Este paraje natural nos ofrece la posibilidad de observar La Garrotxa desde una perspectiva distinta, única y espectacular desde una altura considerable. Pero si hay un lugar que no podemos dejar de visitar es el volcán de Montsacopa, en el centro de Olot, que permite apreciar desde diferentes punto de vista la totalidad de esta capital gerundense.

El agua, la lava, las sublimes vistas y la naturaleza conforman el puzle de una región rica en historia que únicamente adentrándote en ella te traslada a un mundo pasada donde la crisis todavía no minaba la moral de los catalanes.




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