BAIX EMPORDÀ

El Baix Empordà se encuentra en el centro de la Costa Brava y limita con el Mediterráneo, l’Alt Empordà, el Gironès y la Selva. La capital administrativa y histórica es la Bisbal d’Empordà. La configuración humana y, en especial, económica y personalista de sus gentes, ha establecido cinco subcomarcas con capitales definidas como: Sant Feliu de Guíxols, como eje de la Vall d’Aro; Palamós; Palafrugell; la Bisbal y Torroella de Montgrí que asume con orgullo la capitalidad del Baix Ter.

Todos los ejes viarios son comarcales, no hay autopistas ni autovías, no llega el tren y solo tres compañías de autobuses – Sarfa, Teisa y Ampsa- se reparten el transporte de los viajeros al territorio, dos de ellas de forma muy local. Las comunicaciones comarcales son buenas en general y se han realizado inversiones importantes al respecto.

Por el mar, el puerto comercial de Palamós es el único que mantiene una envergadura y actualmente se esta promocionando el atracadero de embarcaciones de cruceros. El puerto comercial de Sant Feliu de Guíxols, ahora en desuso porque la Generalitat optó por promocionar el de Palamós, también esta en proceso de reconversión una vez se halla firmado el plan especial de reordenación de la zona portuaria. El objetivo es convertir este puerto en un referente turístico.

La economía de la comarca se fundamenta básicamente en el sector turístico y la construcción, estas son dos fuentes principales de riqueza. Este ultimo ha experimentado estos últimos años un impulso notable. También hay casos puntuales en que industrias especificas tienen un papel importante. Palafrugell o Palamós, con la industria del corcho para la fabricación de tapones, y la Bisbal, con la cerámica, son dos muestras. Y con menor peso especifico, la flota pesquera litoral que opera principalmente en el puerto de Palamós.

La agrícola y ganadera se limita a los pueblos más pequeños, algunos de los cuales prácticamente viven de ello. Las áreas comerciales tienen una presencia y un potencial destacable, básicamente en las cinco capitales de las subcomarcas respectivas, a consecuencia de la profunda vinculación de la zona con el turismo. Esta actividad se ha potenciado mucho por la segunda residencia y el alquiler de apartamentos.

La gastronomía se ha convertido en unas de las reinas de la promoción turística de la comarca. Campañas promocionando el pescado y las gambas de Palamós, la cocina de arroz de Pals, la cocina de l’Empordanet, entre otras, se han convertido como herramientas valiosísimas para promover el Baix Empordà dentro y fuera de los limites comarcales. Las actividades más intrínsicamente culturales tampoco se quedan atrás. Entre las mas destacables hay que remarcar el Festival Internacional de Música de Torroella, o el de la Porta Ferrada de Sant Feliu, pero también se encuentran otros muy consolidados, como el de las habaneras de Calella de Palafrugell, festivales de jazz, de música clásica, sardanas, etc..

Desde el punto de vista más popular, aparte de las fiestas, tienen especial incidencia, dejando a un lado las fiestas mayores, entre otras, las de Primavera, a Palafrugell, y el Carnaval de Platja d’Aro, Palamós o Sant Feliu. El faro de Sant Sebastià, a Palafrugell, que ha visto rehabilitada la hostelería, y el mirador de Sant Elm, a Sant Feliu, son dos de los puntos del Baix Empordà desde donde los visitantes podrán disfrutar de una panorámica inigualable de la Costa Brava. También como centro de interés turístico y histórico son recomendables la visita a los conjuntos de Pals, Palau-sator, Peratallada, Cruïlles, Ullastret y Begur, y ya de aspecto más marinero, Calella de Palafrugell, s’Alguer o s’Agaró.

 

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